Hotel rural en Zaragoza
El hotel rural Rincón del Cierzo se construyó en 2006 y comenzó a funcionar en enero de 2007, motivado por la demanda de alojamiento de los clientes de la gasolinera familiar, que operaba desde 1962. El terreno, donde antes había un pajar utilizado para labores agrícolas, fue transformado en el hotel, y el pajar se adaptó como salón para grupos.
El negocio familiar incluye la gasolinera, el bar-restaurante “Bar La Gasolinera” y el hotel, gestionados durante todo el año por la familia. En 2012 se añadió una piscina cubierta debido al clima seco y ventoso de la zona (cierzo).
Además, el entorno del hotel cuenta con animales, reflejando la afición de varias generaciones de la familia, junto con intereses en la indumentaria aragonesa y las antigüedades.
Entorno natural
Disfruta de la tranquilidad de la naturaleza en un entorno único, ideal para desconectar y relajarse.
Ambiente familiar
Un hotel gestionado con cercanía y dedicación, donde cada huésped se siente como en casa.
Experiencia auténtica
Vive una estancia rural con encanto, cuidando cada detalle para ofrecer una experiencia inolvidable.
Servicios completos
Habitaciones equipadas, zonas comunes acogedoras y todo lo necesario para tu comodidad.
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Nuestra esencia
Tradición y autenticidad
Conservamos la esencia de lo rural, combinando elementos tradicionales con las comodidades actuales.
Trato cercano
Ofrecemos una atención familiar y personalizada para que cada huésped se sienta como en casa.
Descanso y tranquilidad
Un entorno pensado para desconectar del día a día y disfrutar del silencio y la calma.
Experiencia única
Cada estancia está diseñada para ofrecer momentos especiales y recuerdos inolvidables.
Nuestro entorno, marcado por el carácter del cierzo, ofrece paisajes únicos y una tranquilidad difícil de encontrar. Pensando en la comodidad de nuestros huéspedes, contamos también con una piscina cubierta, perfecta para disfrutar incluso en los días más ventosos.
Además, los animales forman parte de nuestro día a día, aportando vida y cercanía al entorno, algo que encanta tanto a niños como a adultos. Nos apasiona la cultura aragonesa, la tradición y las antigüedades, elementos que también se reflejan en la personalidad de nuestro hotel.
En Rincón del cierzo no solo ofrecemos alojamiento, ofrecemos una experiencia: la de desconectar, respirar aire puro y sentirse como en casa, en un lugar donde cada rincón tiene una historia que contar.
Nuestro hotel nace del esfuerzo y la ilusión, construido sobre un terreno con historia, donde antiguamente se trillaba y se trabajaba la tierra. Hemos sabido conservar esa esencia rural, integrándola con todas las comodidades actuales para que nuestros huéspedes disfruten de una estancia acogedora, tranquila y auténtica.
Aquí, cada rincón tiene alma. El antiguo pajar rehabilitado como salón es un ejemplo de ello: un espacio pensado para compartir, celebrar y crear recuerdos en compañía. Ya sea para grupos de amigos, familias o pequeñas reuniones, buscamos que cada momento se viva de forma especial.